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lunes, 7 de septiembre de 2026


¿POR QUÉ MUCHOS CIUDADANOS YA NO CREEN?

Guarne, el Oriente Antioqueño y la urgente necesidad de reconstruir la

 confianza, el liderazgo y la esperanza colectiva

EL TERRITORIO HABLA

Crisis de confianza, agotamiento del modelo político tradicional y necesidad de una nueva generación de liderazgo para Guarne y el Oriente Antioqueño

Artículo de opinión desde la Psicología Comunitaria, la Psicología Política, la Salud Mental Comunitaria, la Logoterapia Social y el Desarrollo Territorial

Efraín Gallego Castro
Resumen

El municipio de Guarne y el Oriente Antioqueño atraviesan una etapa de profundas transformaciones territoriales, económicas, demográficas y culturales. El crecimiento urbano, la expansión empresarial, la presión sobre los recursos naturales y el aumento de la complejidad institucional representan oportunidades significativas para el desarrollo regional. Sin embargo, junto a estos avances emerge una realidad que preocupa a numerosos ciudadanos: el deterioro progresivo de la confianza en los modelos tradicionales de liderazgo, el agotamiento de la manera convencional de hacer política y el incremento de sentimientos de escepticismo frente a las instituciones públicas.

Este artículo de opinión propone una reflexión crítica y humanizada sobre la necesidad de construir una nueva generación de liderazgos para Guarne y el Oriente Antioqueño. Desde los aportes de la Psicología Comunitaria, la Psicología Política, la Salud Mental Comunitaria, la Logoterapia Social y la planificación territorial, se plantea que el principal desafío de las próximas décadas no consiste únicamente en elegir nuevos gobernantes, sino en reconstruir la confianza social, fortalecer la participación ciudadana y recuperar el sentido colectivo del desarrollo. Se argumenta que las comunidades no están reclamando simplemente nuevos candidatos; están demandando nuevas formas de liderazgo, más cercanas a la gente, más éticas, más transparentes y profundamente comprometidas con la dignidad humana y el bien común.

Palabras clave: participación ciudadana, liderazgo público, psicología comunitaria, salud mental comunitaria, desarrollo territorial.

Introducción: cuando la comunidad comienza a perder la confianza

Toda sociedad experimenta momentos donde se hace necesario detenerse y escuchar lo que está ocurriendo en el corazón de sus comunidades. Existen épocas donde las discusiones giran alrededor de elecciones, candidaturas y movimientos políticos. Sin embargo, existen también momentos en los que el problema deja de ser exclusivamente político y se convierte en una cuestión profundamente humana.

Mi percepción, como ciudadano y como profesional de las ciencias sociales, es que Guarne y buena parte del Oriente Antioqueño están llegando precisamente a ese punto.

Durante las últimas décadas el municipio ha experimentado cambios significativos. El crecimiento poblacional, la expansión urbana, el fortalecimiento empresarial y la cercanía con importantes corredores regionales han convertido a Guarne en uno de los territorios con mayor transformación del Oriente Antioqueño. El diagnóstico estratégico municipal reconoce esta realidad y advierte sobre los desafíos asociados a la movilidad, la infraestructura, la sostenibilidad ambiental y la capacidad institucional para responder al crecimiento.

Sin embargo, más allá de los datos técnicos, existe una realidad que se percibe en los barrios, las veredas, las organizaciones comunitarias y las conversaciones cotidianas: muchas personas comienzan a sentirse cansadas.

Cansadas de escuchar promesas repetidas.

Cansadas de observar problemas que se prolongan durante años.

Cansadas de sentir que las discusiones públicas giran más alrededor de intereses políticos que de las necesidades reales de la gente.

Y, quizás lo más preocupante, cansadas de creer.

 

Guarne crece, pero la gran pregunta es si está desarrollándose

Es innegable que Guarne ha avanzado en múltiples aspectos. Las oportunidades económicas son mayores que hace algunas décadas, la conectividad regional ha mejorado y existe una dinámica empresarial que convierte al municipio en un territorio atractivo para la inversión. El propio diagnóstico estratégico resalta fortalezas como la ubicación geográfica, la conectividad vial, el potencial logístico y la capacidad para atraer nuevas actividades productivas.

Sin embargo, el desarrollo no puede medirse únicamente por el número de empresas, las nuevas construcciones o el crecimiento de los indicadores económicos.

El verdadero desarrollo se mide por la calidad de vida de las personas.

Se mide por la tranquilidad de las familias.

Se mide por la confianza en las instituciones.

Se mide por la salud mental de las comunidades.

Se mide por la capacidad de los ciudadanos para participar activamente en la construcción de su territorio.

Por esta razón, resulta legítimo preguntarse si el crecimiento físico del municipio ha venido acompañado del fortalecimiento equivalente de la cohesión social, del sentido de pertenencia comunitaria y de la confianza ciudadana.

En muchos sectores, la respuesta parece ser preocupante.

El agotamiento del modelo político tradicional

Una de las frases que con mayor frecuencia se escucha actualmente en distintas comunidades es:

“No más de lo mismo.”

Esta expresión no necesariamente está dirigida contra una persona específica ni contra una administración en particular.

Representa algo mucho más profundo: refleja el agotamiento de una manera tradicional de entender y ejercer el poder.

Las comunidades observan cómo las campañas aparecen cada cierto tiempo prometiendo transformaciones profundas. Sin embargo, numerosos problemas continúan presentes:

  • Dificultades de movilidad.
  • Crecimiento urbano desordenado.
  • Presión sobre el suelo rural.
  • Problemas de convivencia.
  • Déficits en participación ciudadana.
  • Percepción de distancia entre instituciones y ciudadanía.

Muchas personas comienzan a sentir que las discusiones políticas terminan girando alrededor de nombres, grupos o aspiraciones individuales, mientras los intereses colectivos pasan a un segundo plano.

Este fenómeno ha sido estudiado ampliamente por la Psicología Política. Cuando los ciudadanos perciben que las decisiones públicas no responden realmente a sus necesidades o consideran que su participación tiene poco impacto, disminuye la confianza institucional y aumenta la apatía social.

La consecuencia es clara: la gente deja de creer.

Y cuando la gente deja de creer, también deja de participar.

La crisis de confianza y la salud mental comunitaria

Uno de los errores más comunes consiste en pensar que la pérdida de confianza es únicamente un problema político.

En realidad, también es un problema de salud mental comunitaria.

Las comunidades necesitan esperanza para movilizarse.

Necesitan confianza para participar.

Necesitan sentir que vale la pena involucrarse en los asuntos públicos.

Cuando estos elementos se debilitan, aparecen fenómenos como:

  • Desesperanza colectiva.
  • Desinterés ciudadano.
  • Aislamiento social.
  • Pérdida de sentido de pertenencia.
  • Incremento de la frustración comunitaria.

La Organización Mundial de la Salud ha señalado que la salud mental está estrechamente relacionada con factores sociales como la participación, la cohesión comunitaria y la percepción de apoyo colectivo. Del mismo modo, el diagnóstico territorial reconoce que la salud mental constituye uno de los desafíos crecientes para el municipio.

Desde la Logoterapia, Viktor Frankl planteó que el ser humano necesita encontrar sentido para afrontar las dificultades de la vida. Algo similar ocurre con las comunidades.

Los territorios también necesitan sentido.

Necesitan una visión compartida.

Necesitan razones para seguir creyendo que el futuro puede construirse colectivamente.

El territorio está pidiendo una nueva forma de liderazgo

Si existe una conclusión que emerge de las conversaciones comunitarias, es que las personas no están pidiendo únicamente nuevos candidatos.

Están pidiendo nuevos comportamientos.

Están pidiendo nuevos principios.

Están pidiendo una nueva manera de entender el liderazgo.

La ciudadanía parece estar demandando líderes que:

  • Escuchen antes de hablar.
  • Dialoguen antes de imponer.
  • Sirvan antes de figurar.
  • Construyan antes de dividir.
  • Actúen con coherencia.
  • Administren con transparencia.

No se trata solamente de capacidades técnicas.

También se trata de valores.

La ética pública vuelve a convertirse en una exigencia ciudadana.

La honestidad vuelve a ser una expectativa central.

La coherencia entre discurso y comportamiento vuelve a ocupar un lugar fundamental.

Las personas desean líderes cuya vida inspire confianza antes de ejercer autoridad.

La necesidad de recuperar valores y sentido colectivo

Hablar de valores hoy no es un asunto menor.

Por el contrario, constituye una necesidad urgente.

Durante mucho tiempo la discusión pública se concentró en programas, proyectos e indicadores. Sin embargo, cada vez es más evidente que los territorios también necesitan referentes éticos.

Las comunidades del Oriente Antioqueño han construido buena parte de su identidad alrededor de valores como:

  • La honestidad.
  • El trabajo.
  • La solidaridad.
  • El respeto.
  • El servicio.
  • La fe.
  • El compromiso con la familia.

La tradición cristiana y los valores de inspiración católica han sido históricamente una fuente importante para la construcción de estas referencias culturales. Sin embargo, cualquier proyecto de liderazgo moderno debe entender que estos principios solamente tienen sentido cuando se viven desde el respeto pleno a la diversidad humana y a la libertad de conciencia.

No se trata de imponer creencias.

Se trata de defender principios universales de dignidad, respeto, honestidad y servicio que permitan fortalecer el tejido social.

Los grandes cambios estructurales que exige el futuro

Si Guarne quiere avanzar hacia una visión de desarrollo para 2050, las futuras administraciones deberán trabajar en transformaciones profundas relacionadas con:

1. La protección del suelo rural

El desarrollo no puede construirse sacrificando la vocación agropecuaria ni la identidad campesina del municipio.

2. La seguridad hídrica

La protección de las fuentes de agua será uno de los principales retos para las próximas generaciones.

3. La salud mental comunitaria

La salud mental debe convertirse en una prioridad estratégica y no únicamente en un componente del sistema de salud.

4. La participación ciudadana

Las comunidades deben ser escuchadas de manera permanente y no solamente durante los períodos electorales.

5. El fortalecimiento institucional

La capacidad administrativa debe crecer al mismo ritmo que el territorio. El diagnóstico municipal advierte explícitamente esta necesidad.

6. La formación de nuevos liderazgos

El futuro exige líderes preparados técnica, humana y éticamente para responder a las complejidades de un territorio en transformación.

Conclusión:

el territorio está esperando algo más que nuevos nombres

La reflexión que propongo no busca señalar personas ni promover intereses particulares.

Busca invitar a una conversación más profunda.

Hoy Guarne y el Oriente Antioqueño parecen estar enviando un mensaje claro.

Las comunidades no están reclamando únicamente nuevos candidatos.

Están reclamando una nueva forma de hacer política.

Una nueva forma de escuchar.

Una nueva forma de gobernar.

Una nueva forma de servir.

El territorio está cansado de las promesas que no transforman.

Está cansado de la polarización permanente.

Está cansado de la distancia entre las instituciones y la gente.

Pero, a pesar del cansancio, todavía existe esperanza.

La esperanza de construir una generación de líderes capaces de recuperar la confianza.

La esperanza de construir comunidades más participativas y solidarias.

La esperanza de que el desarrollo vuelva a colocarse al servicio de las personas.

Porque la verdadera transformación de Guarne no comenzará cuando aparezca un nuevo nombre en una campaña.

Comenzará cuando las comunidades vuelvan a creer que el futuro puede construirse colectivamente. 

 

Referencias

Frankl, V. E. (1991). El hombre en busca de sentido. Herder.

Frankl, V. E. (2003). Logoterapia y análisis existencial. Herder.

Martín-Baró, I. (1998). Psicología de la liberación. Trotta.

Montero, M. (2004). Introducción a la psicología comunitaria: Desarrollo, conceptos y procesos. Paidós.

Organización Mundial de la Salud. (2022). World mental health report: Transforming mental health for all. World Health Organization.

Putnam, R. D. (2000). Bowling alone: The collapse and revival of American community. Simon & Schuster.

Rappaport, J. (1987). Terms of empowerment/exemplars of prevention: Toward a theory for community psychology. American Journal of Community Psychology, 15(2), 121-148.Rappaport, J. (1987). Términos de empoderamiento/ejemplos de prevención: hacia una teoría para la psicología comunitaria. Revista Estadounidense de Psicología Comunitaria, 15 (2), 121-148.

Roche Olivar, R. (2010). Prosocialidad, nuevos desafíos: Métodos y pautas para optimizar la convivencia. Ciudad Nueva.

Sen, A. (2000). Desarrollo y libertad. Planeta.

Alcaldía de Guarne. (2024). Plan de Desarrollo Municipal 2024-2027 y diagnóstico estratégico territorial





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