viernes, 21 de agosto de 2026

 El Deporte como Estrategia de Protección Psicosocial y Construcción de Sentido en Niños Afectados por Desastres Naturales

Una perspectiva desde la Psicología de Emergencias, la Salud Mental Comunitaria, la Psicología Comunitaria y la Logoterapia

Efraín Gallego Castro, Psicólogo Social Comunitario

Introducción

Los desastres naturales, especialmente los terremotos, constituyen eventos de alta complejidad que afectan profundamente la vida de las personas, las familias y las comunidades. Sus consecuencias no se limitan a la destrucción física de viviendas, escuelas o infraestructura; también generan impactos significativos sobre la salud mental, el bienestar emocional, las relaciones sociales y la percepción de seguridad de quienes los experimentan. Los niños representan uno de los grupos poblacionales más vulnerables en contextos de desastre debido a que se encuentran en un proceso de desarrollo biológico, psicológico, social y espiritual aún en construcción (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2022; UNICEF, 2023).

Después de un terremoto es frecuente observar en la población infantil manifestaciones como miedo, ansiedad, alteraciones del sueño, tristeza, irritabilidad, inseguridad, dificultades de concentración y síntomas relacionados con estrés postraumático. Frente a esta realidad, los organismos internacionales dedicados a la atención humanitaria han reconocido el deporte, el juego y la actividad física organizada como herramientas fundamentales de intervención psicosocial y de recuperación comunitaria (UNICEF, 2023; Inter-Agency Standing Committee, 2021).

Desde la Psicología Comunitaria, la Salud Mental Comunitaria y la Logoterapia de Viktor Frankl, el deporte adquiere una importancia que va mucho más allá del ejercicio físico. Se convierte en una experiencia de encuentro, resiliencia, reconstrucción de vínculos, fortalecimiento de la esperanza y generación de sentido frente a situaciones que amenazan la estabilidad emocional y existencial de las personas.

El deporte como factor protector de la salud mental infantil

Diversas investigaciones han demostrado que la práctica regular de actividad física contribuye significativamente a disminuir los niveles de ansiedad, estrés y depresión en niños y adolescentes. El ejercicio favorece la liberación de neurotransmisores como las endorfinas, la serotonina y la dopamina, asociados al bienestar psicológico y a la regulación emocional (World Health Organization, 2022; American Psychological Association, 2021).

En contextos de terremotos y otras catástrofes naturales, los niños suelen experimentar una ruptura abrupta de sus rutinas, de sus espacios seguros y de sus actividades cotidianas. El deporte permite restablecer estructuras de organización temporal que generan seguridad psicológica. Volver a jugar, correr, participar en equipos y realizar actividades físicas ayuda a reconstruir la sensación de normalidad que ha sido afectada por el desastre.

Desde una perspectiva neurobiológica, la actividad física favorece los procesos de regulación del sistema nervioso autónomo, disminuyendo las respuestas excesivas de alerta producidas por el estrés traumático. Esto contribuye a reducir síntomas como hipervigilancia, tensión muscular, alteraciones del sueño y respuestas exageradas de miedo (Porges, 2021; Perry & Winfrey, 2021).

Beneficios biológicos del deporte en escenarios de desastre

Los beneficios biológicos del deporte son ampliamente conocidos, pero adquieren una importancia especial cuando las comunidades atraviesan situaciones de emergencia.

Entre ellos sobresalen:

·                 Fortalecimiento del sistema inmunológico.

·                 Mejor desarrollo cardiovascular.

·                 Regulación hormonal.

·                 Mejora de la calidad del sueño.

·                 Disminución de la tensión muscular asociada al estrés.

·                 Incremento de la energía física.

·                 Estimulación del desarrollo neuromotor.

Cuando los niños permanecen largos períodos en refugios temporales o en contextos de incertidumbre, existe un riesgo elevado de sedentarismo y desorganización de hábitos saludables. El deporte contribuye a preservar la salud física y proporciona una sensación de vitalidad fundamental para enfrentar la adversidad (OMS, 2022; UNESCO, 2021).

Beneficios psicológicos y emocionales

Desde la Psicología del Trauma, el juego y el movimiento constituyen formas naturales de procesamiento emocional para la infancia.

El deporte permite:

·                 Expresar emociones difíciles.

·                 Reducir tensiones acumuladas.

·                 Recuperar la confianza.

·                 Fortalecer la autoestima.

·                 Incrementar la percepción de autoeficacia.

Muchos niños afectados por terremotos desarrollan sentimientos de impotencia debido a que han experimentado situaciones que escapan totalmente a su control. En contraste, cuando participan en actividades deportivas experimentan logros concretos, desarrollan habilidades y descubren capacidades personales que fortalecen su confianza en sí mismos (APA, 2021; UNICEF, 2023).

Además, las experiencias deportivas exitosas generan emociones positivas que actúan como factores protectores frente a procesos depresivos y ansiosos.

Beneficios sociales y comunitarios

Desde la Psicología Comunitaria, la recuperación posterior a un desastre depende en gran medida de la reconstrucción del tejido social.

El deporte facilita:

·                 Integración comunitaria.

·                 Cooperación.

·                 Solidaridad.

·                 Apoyo mutuo.

·                 Participación ciudadana.

·                 Sentido de pertenencia.

Después de una catástrofe, muchas familias experimentan pérdidas materiales y emocionales. Las actividades deportivas grupales crean espacios seguros donde niños, jóvenes y adultos pueden reencontrarse y reconstruir vínculos comunitarios.

La evidencia científica señala que las comunidades con mayores niveles de cohesión social muestran una mejor capacidad de recuperación frente a situaciones traumáticas (Norris et al., 2008; Inter-Agency Standing Committee, 2021).

El deporte se convierte así en una estrategia concreta para fortalecer la resiliencia comunitaria.

Beneficios familiares

La familia constituye el principal factor protector de la infancia.

Cuando padres e hijos participan conjuntamente en actividades recreativas y deportivas:

·                 Fortalecen la comunicación.

·                 Incrementan el afecto.

·                 Reducen conflictos.

·                 Construyen experiencias positivas compartidas.

Después de un terremoto muchas familias se ven sometidas a altos niveles de estrés debido a pérdidas económicas, incertidumbre sobre el futuro y cambios en las condiciones de vida.

Las actividades deportivas familiares permiten generar espacios de encuentro emocional que favorecen la recuperación psicosocial de todos sus integrantes (Walsh, 2016).

Desde la Salud Mental Comunitaria, el deporte familiar contribuye a restaurar procesos de apoyo, cuidado y protección fundamentales para el bienestar colectivo.

El deporte desde la Logoterapia y el sentido de vida

Uno de los aportes más profundos de Viktor Frankl consiste en afirmar que la principal motivación humana es la búsqueda de sentido.

Según Frankl (1991), incluso en medio del sufrimiento más intenso es posible encontrar razones para seguir adelante.

El deporte puede transformarse en una experiencia significativa porque permite a los niños:

·                 Descubrir capacidades.

·                 Desarrollar metas.

·                 Experimentar logros.

·                 Construir proyectos.

·                 Vivir experiencias de pertenencia.

Desde la Logoterapia, las actividades deportivas favorecen tres formas fundamentales de realización humana:

Valores de creación

Cuando el niño participa activamente, se esfuerza, aprende y desarrolla habilidades.

Valores de experiencia

Cuando disfruta la amistad, el compañerismo, el juego y el encuentro con otros.

Valores de actitud

Cuando aprende a enfrentar derrotas, dificultades y frustraciones con perseverancia y esperanza.

En contextos de desastre, el deporte deja de ser únicamente recreación para convertirse en un recurso terapéutico y existencial que permite reconstruir la esperanza y la confianza en el futuro.

Conclusiones

Los terremotos y otros desastres naturales generan profundos impactos físicos, psicológicos, familiares y comunitarios, especialmente en la población infantil. Frente a esta realidad, el deporte constituye una estrategia integral de intervención que favorece el bienestar biopsicosocial y espiritual de los niños afectados.

Desde el punto de vista biológico, fortalece la salud física y contribuye a la regulación neurofisiológica del estrés. Desde la dimensión psicológica, favorece la expresión emocional, la autoestima y la resiliencia. En el ámbito social y comunitario, fortalece la cohesión, el apoyo mutuo y la reconstrucción del tejido social. A nivel familiar, favorece la comunicación y los vínculos afectivos.

Finalmente, desde la Logoterapia, el deporte ofrece oportunidades concretas para descubrir sentido, desarrollar proyectos personales, fortalecer la esperanza y cultivar actitudes de superación frente a la adversidad.

Promover actividades deportivas después de un terremoto no es únicamente una intervención recreativa. Es una acción de salud pública, una estrategia de salud mental comunitaria y una oportunidad para acompañar a los niños en la reconstrucción de sus vidas, ayudándoles a descubrir que, incluso después de los momentos más difíciles, siempre es posible encontrar motivos para seguir creciendo, aprendiendo y soñando.

 

 

 

 

 

 

 

Referencias Bibliográficas

American Psychological Association. (2021). Building resilience in children and teens.

Frankl, V. E. (1991). El hombre en busca de sentido. Herder.

Inter-Agency Standing Committee (IASC). (2021). Guidelines on Mental Health and Psychosocial Support in Emergency Settings.

Norris, F., Stevens, S., Pfefferbaum, B., Wyche, K., & Pfefferbaum, R. (2008). Community resilience as a metaphor, theory, set of capacities, and strategy for disaster readiness. American Journal of Community Psychology, 41(1-2), 127-150.

Organización Mundial de la Salud (OMS). (2022). Physical Activity Guidelines.

Perry, B., & Winfrey, O. (2021). What Happened to You? Conversations on Trauma, Resilience, and Healing.

Porges, S. (2021). Polyvagal Safety: Attachment, Communication, Self-Regulation.

UNESCO. (2021). Quality Physical Education Guidelines for Policymakers.

UNICEF. (2023). Mental Health and Psychosocial Support for Children in Humanitarian Settings.

Walsh, F. (2016). Strengthening Family Resilience. Guilford Press.

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